iNSiDE

We all begin out with good intent, when love is raw and young, we believe that we can change ourselves, the past can be undone, but we carry on our back the burdens time always reveals, in the lonely light of morning, in the wound that would not heal, it's the bitter taste of loosing everything , i've held so dear... FEAR!

presentes.-

29 may 2017

Las distancias

Ya es tiempo. He estado preguntándome lo mismo por un par de meses y aún no logro encontrar una respuesta. Me siento frente a espejos para ver si la respuesta la encuentro en mi cuerpo, en mi cara, en mi piel o en mis ojos, pero nada. El tormentoso silencio es la única respuesta que puedo encontrar, y ni aún así, ni siquiera en el más completo vacío conceptual puedo hacer callar la continua respuesta que mi mente me da: simplemente él no te quiso.
He intentado por muchos medios, y de diferentes maneras, poder decifrar lo que siento, pero es que sencillamente no me explico las lágrimas inesperadas que llegan luego de tocar la guitarra, o despues de ver un amanecer; es que malditamente no puedo parar de verte en los detalles de mi vida... En simples palabras, quisiera que entendieras que esto no se trata de de una locura estresante de sentimientos que tengo hacia ti, no se trata de una delirante obsesión por ti o por tu cuerpo, no se trata ni siquiera  de amarte, se trata simplemente de tu distancia.
A veces trato de entender qué fuimos, quizá si pudiera responder eso, podría pensar en cómo poder dejar de pensar en ti. Porque sí, lo hago, a menudo y no me averguenzo de ello... Si tan sólo pudiera volver a mirarte a los ojos y respirar contigo, de seguro tu corazón podría contarme qué sucede; porque sí, recuerda que te conozco muy bien, que entiendo perfectamente cuando te muerdes los labios, o cuando pestañeas sin parar mirando hacia otro lado, o cuando haces lo contrario, y te quedas pegado en mi mirada, en silencio, como si la ausencia de palabras fuera a significar nada para mi...
Quisiera que entendieras y que reconocieras todo aquello que fui cazaz de dar, y que por muy egoísta que suene, sabes que no lo podrás encontrar en nadie más... Dime si  podrás volver a las eternas tardes de música, tu con la guitarra y yo tratando de acompañarte con algún otro instrumento, porque bien sabemos, que al final, el maestro eras tú. Dime si en algún momento podŕas volver a ver la luna, esa misma que nos acompañó en nuestro primer beso, y no recordar que en algún momento dibujaste palabras nocturnas reconociendo que yo era tu luna porque eras tu mi sol. Dime si en algún momento podrás mirar el futuro y soñar sin recordar las ideas locas que tuvimos cuando estabamos juntos, pensamientos exquisitos sobre tener hijos, una casa con un gran jardin en donde tu puedas trabajar, y por supuesto, una casa con un cuarto en el patio trasero en donde podamos tocar musica todo el tiempo que queramos. Dime, por favor dime, si no me recuerdas cada vez que tocas la guitarra, o cada vez que vez un bajista, o cada vez que miras un bajo, por favor dime si aún no estoy en tus momentos de delirio musical o improvisación, dime que ya no estoy en ninguno de esos pensamientos, dime que ya no existo en tu deseo de impactar al mundo con la música, dime si ya no estoy cada vez que cierras los ojos, dime si ya no existo ni siquiera en la penumbra de tus indecisiones o tus incomprensiones. Por favor, dime si ya no estoy en nada de eso, por favor, libérame.
Sentir que quizás estoy en cada uno de tus recuerdos es asfixiante. Y pese a que estoy a más de 8000 kilómetros lejos de ti, siento tu aroma, tus brazos, tu mirada, te siento. A ratos, imagino que cruzo la calle para poder tocar a la puerta de tu casa y conversar contigo o simplemente abrazarte, pero luego recuerdo que no es la distancia la que me separa de ti, que no es un avión el que me impide abrazarte, sino que eres tú mismo quién me mantiene en la distancia, en el perfecto transe, en el limbo emocional clavado sobre una muralla, la misma que dejaste que otros construyeran para alejarme de ti. La misma muralla de la que fuiste testigo de su trabajo, que otros, con mucha dedicación y detalle construyeron. Usando cada palabra sutil, cada consejo, cada análisis, concluyendo que yo simplemente no era la ideal para ti. Así es como fueron armando esa gran muralla, palabra por palabra, prejuicio y juicio tras otro, que se traducen en piedra y cemento, material contundente para concretar su objetivo. Pero recuerda, no hay muralla tan fuerte en el mundo que no se pueda romper, y sé, confío, que piedra por piedra, ladrillo por ladrillo, se irá destruyendo con el paso del tiempo, y algún día entenderás que entre tú y yo simplemente existían mentiras, prejuicios, soberbias, envidias e invenciones de otros porque simplemente no soportaron nuestra felicidad...
Y esto no se trata de que quiero sentarme contigo a destruir esa muralla, o de acortar las distancias que nos alejan, o de alcarar un pasado asqueroso del que arranqué hace tres años atrás, no se trata de eso, se trata simplemente de que quiero ser libre, quiero dejar de buscarte entre la multitud, y quiero ser libre para encontrar un alguien que no se parezca a ti. Quiero no buscarte en la mirada de un hombre alto, o en las manos frias de una piel clara, o en los labios dulces y pequeños de alguien timido y respetuoso. Quiero dejar de buscarte en los abrazos en el corazón, esos abrazos que cuando me amarraban me llevaban directo a tu pecho, cerca de tu corazón. Quiero dejar de necesitar a mi ex porque en él te encontraba a ti. Quiero dejar de verlo a él, como te disfrutaba a ti. Quiero mirar a mi costado a un compañero de vida que no me lleve volando ferozmente hacia tu calidez efervesente, hacia tus caricias y besos, hacia tus sueños y locuras. Quiero saber y sentir que no soy parte tuya, que ya no estoy en tus recuerdos, que ya no soy parte de ti. Quiero solamente ser libre de ti. ¿Por que, sabes? la libertad no se encuentra en la distancia, y bueno, no la encontré corriendo de ti. Esta vez, librarme de ti está en tus manos, está en tus palabras, en tu corazón...
Tú y yo siempre existiremos entre las distancias. Lo irónico de esta declaración, sin embargo, no es la palabra distancias, sino que el énfasis y la deslumbrante realidad de esta declaración están en esas dos palabras al medio de la oración, en ese tiempo verbal eterno e inmaculado, en el advervio más incomprendido: siempre existiremos.

12 mar 2017

Cra-ghing One

Cra-ghing: El nuevo concepto que revolucionará la forma de entender la vida, las relaciones personales y por supuesto el amor. El nuevo concepto cuyo significado y aplicación se irá explicando a lo largo de las entradas en este blog. El nuevo concepto que marcará un antes y un después en el cómo vemos y vivimos la vida.

No entiendo, no entiendo, no entiendo porqué todo el mundo a mi alrededor (o sea la gente que me rodea, para no sonar tan exagerada...) me dice que debería escribir un libro. Todos, pero todos, me dicen que tengo una gran habilidad para comunicar, sumado a que, además, mi vida es algo... chistosa, irónica, divertida, no común. Bueno, creo que me anoto con lo segundo. Debo reconocer que mi vida pasa de un estado o una situación a otro en un solo segundo. Pero cambios drásticos... Es bien chistoso, cómo de un momento de mucha felicidad y alegría, puedo pasar a uno totalmente diferente a él. Y, sí, debo reconocer que estoy de acuerdo cuando las personas a mi alrededor dicen que mi vida es loca, y que es súper divertido que me sucedan cosas poco comunes, aunque creo que lo divertido está en el "cómo" me pasan esas cosas... Y la culpa la tiene mi ex. Él, es el que ha iniciado toda esta serie de eventos desafortunados en mi vida! Estoy segura! Porque él ha sido el primero en darme en un mismo momento emociones lindas y feas, él es quién me ha hecho llorar y reír al mismo tiempo, él es el primero en enseñarme a amar y odiar a la vez... Y sí, ríanse, hablo de mi ex, (mi único ex) con el que estuve 9 años atrás... Después de él, no hay ex. Ese es un capítulo especial. Antes de él, juro que mi vida era normal, no habían tres diferentes emociones o sensaciones en un mismo lugar, momento, y circunstancia. Pero luego de que él rompiera mi corazón, y clavara cada pedazo roto de él en la muralla china, cosa de que me demorara años en poder recoger cada pedacito para volverlo a armar... Porque luego de nueve años, créanme que esa es la única razón lógica que le encuentro a mi situación sentimental. Luego de él, mi vida se volvió un constante "Craghing" de situaciones que me mantienen en la alegría de vivir. Luego de él, nada volvió a ser normal, incluso no podía pasar de un estado a otro de forma ascendente o progresiva, al contrario, paso a ellos de golpe, de un segundo a otro estoy en el piso 40 del edificio, y en el próximo segundo, estoy en el menos 100... Pero así es mi vida desde hace nueve años, y no me arrepiento. 
Las entradas de ahora en adelante tomarán un rumbo diferente. Me cansé de dedicarle palabras a oídos que no quieren escuchar y a seres tan vacíos que ni siquiera sus mismos pensamientos encuentran un sentido en sus mentes. Me cansé de intentar de encontrar razones que expliquen mis sentimientos solo para mantener a otras personas tranquilas. Me cansé de esperar que otros vean lo maravillosa que soy, cuando en realidad la única persona que tienen que ver eso, soy yo misma. Y por eso, porque se que no soy la única que vive en la disyuntiva del yo versus el que piensa él de mi, es que quiero aprovechar este espacio para contar todas aquellas situaciones que vivo a diario, desde las más irónicas e irrelevantes, hasta las que me sumergen bajo la macedonia de pensamientos y sentimientos que me tiran a la cama con una caja de helado... Sí, se que no soy la única que vive en este vaivén de situaciones, y para que veas que no estás sola, escribiré. Y porque mi vida es como para hacer un libro, no tendré reparo en ser específica con ciertos detalles, porque al fin y al cabo, uno también aprende de los otros, y de esa forma, podemos avanzar como personas, especialmente cuando nos damos cuenta de que el que está a mi lado siente y vive lo mismo que yo, cuando nos damos cuenta de que somos humanos, de que vivimos y sentimos lo mismo estemos en la china o en canadá, estemos donde estemos, seamos de donde seamos, tenemos un corazón y una mente, sentimos y pensamos, y a través de mis experiencias, les aseguro, que luego de leerlas, más apreciarán al humano que está a su lado, pues entenderemos que somos iguales, y por eso, nos respetamos...

Tengo 26 años y mi vida amorosa es un desastre. No encuentro otra palabra que defina mejor ese pequeño y rectangular espacio en mi vida. Es impresionante mirar mi pasado y ver todos los intentos y fracasos que tengo en esa área. Tengo 26 años y agradezco todos esos tropiezos, porque pese a que soy una convencida de que una pareja no te completa, sino que te complemente, pese a que creo firmemente en que la felicidad, la plenitud y la alegría de vivir no la encontrarás en un otro, sino que en ti mismo, y pese a que creo que no necesito de nadie para ser feliz, pese a todo ello, creo sin embargo, que el proceso de estar en pareja, mientras buscas e intentas, mientras vives todo ello, definitivamente, aprendes y creces como persona, como humano, como mujer. Miro hacia atrás, y en algunos de mis procesos de aprendizaje y crecimiento hay un hombre del que aprendí algo importante. Hago un paréntesis... Tengo 26 años y solo tengo un ex, lo se. Pero desde mis 18 años, luego de que él rompiera en mil pedazos mi corazón y los mandara a china, obviamente he estado con otros, que por supuesto nunca se materializaron en nada concreto, por eso no los puedo llamar mis "ex". Pero sí, son varios... 

Tengo 26 años y créanme, la vida es hermosa. 

22 feb 2017

Tratamiento 21 días

Esto ya se ha salido de control. Y me gusta. Disfruto mucho cuando mi corazón ya no da más de todo lo que está viviendo y me pide a gritos una terapia. Y es que cuando empiezas a odiar tu canción favorita, cuando no puedes ni regresar a tu lugar ideal para caminar, cuando no puedes ir a tu lugar de comida que tanto disfrutas, cuando no puedes usar tu perfume deseado, cuando no puedes dormir en "ese" lugar de tu cama, cuando tus ojos se llenan de lágrimas al pararte a fuera de tu casa por recordar aquél primer beso, cuando abres tu álbum de fotos y encuentras fotos de él, contigo, felices, sonriendo... En simples palabras, cuando empiezas a odiar todo aquello que amabas y disfrutabas con pasión, porque simplemente fuiste tan honesta, segura y entregada que compartiste con "EL" todos tus lugares y momentos favoritos, entiendes que algo no está bien. Y sí, concluyo que hacerlo parte de mi rutina y de la intimidad de mi vida, llevándolo a mis lugares especiales, fue una gran mala y pésima decisión. -Entiendo lo de la mala ortografía, pero la verdad es que quiero ser bien exagerada con mi expresión, porque es verdad, fue una pésima decisión haber hecho eso-. 
Ya han pasado tres semanas, 28 días exactos desde que decidimos (él decidió) ser amigos. La ciencia dice que somos animales de rutina. Los hábitos, por ejemplo, se forman por cada ciclo de siete días, por tres semanas. Dicen que si prácticas una acción repetidamente por 21 días, eso, se convierte en un hábito... Bueno, yo ya estoy en las cuatro semanas de "ser amigos" y creo que mis sentimientos ya se están racionalizando. Pero les digo que no ha sido fácil. No hay dolor más grande que un corazón roto. No hay dolor más grande en tu mente que esas dos malditas palabras: seamos amigos. Porque simplemente en tu mente, estabas tan tranquila y segura de que todo iba bien... Que con el paso de los días y las semanas de tanta alegría, sin peleas ni malos entendidos, simplemente no crees que algo vaya a terminar de la noche a la mañana. Cuando todo va tan bien, cuando hay tanta felicidad a tu alrededor que ni hay palabras para explicarlo, en serio, la propuesta amistosa sencillamente te destroza mentalmente. Y cuando tu mente explota...? Nada más que hacer. Y comienzas tu ciclo de tres semanas, rogando que esta vez la ciencia este de tu parte, y que en 21 días más, vivir sin él, sea un hábito dominado en tu vida. Los siete primeros días son horribles... Para mi lo fueron. No hablo solo de lágrimas constantes de la nada, hablo de aromas, de miradas, de gestos, hablo de cuando tu piel grita su nombre, cuando los recuerdos reclaman justicia y verdad, cuando tu desgarrado corazón suplica por su mirada reconfortante, cuando tus suspiros detienen tu agitado mundo, solo para recordarte que en su mirada encontrabas esa pausa dentro de esta eternidad. Ahí estás en esa primera semana, recordándote a cada segundo que esto va a pasar, que no es para siempre, que el dolor volará, y lo importante que es vivir un día a la vez. Así llegué a mi segunda semana, mentalizada en vivir un día a la vez. Dejé a mucha gente de lado, incluso a mi familia que vive en otro país les dejé de hablar como de costumbre, vivía en una inercia. Mi amiga llegaba cada tarde o cada mañana, para levantarme de la cama y recordarme lo lindo que estaba el día, para finalmente, al terminar el día, ella y yo pudiéramos disfrutar de una cerveza jugando pool en nuestro bar favorito. Y llegué a una gran conclusión. Descubrí la razón por la que el dolor de no comer no es "tan dolorosa"...  El dolor que hay en tu corazón es tan grande, y tan fuerte, que al final entiendes que la única forma de "aliviar" ese dolor, es sintiendo un dolor más grande que ese, y para mi ese dolor aliviador estaba en sufrir de hambre... Dejé de comer... Una banana y mucha agua fueron mi dieta por unos 10 días... Y bueno, dije que sí a todo a lo que me invitaban, solo quería distraerme y por nada del mundo pasar momentos solas, TODO me recordaba a él. A mi alrededor TODO me gritaba que lo extrañaba. El silencio, el frió y el vacío en mi dormitorio me decía que lo necesitaba... Es por eso que me entregué a los planes de mis amigas, y sirvió. Sobreviví a la segunda semana... por cierto, en esta segunda semana besé a tres chicos, sí, tres, en un solo día, pero lo hice con los ojos cerrados, porque de esa forma podía sentir que lo estaba besando a él. Cosa que no sirvió por cierto, por eso intenté con tres... Pero no, JAMÁS funcionó. Sin verlo, sin mensajes, entré a la tercera semana algo más respuesta. En realidad, durante esos días, muchas cosas estaban sucediendo a mi alrededor. Por lo tanto, estaba obligada a preocuparme de otras cosas. En esa tercera semana, luego de gritar, de odiarlo, de llorar a mares, y vomitar de dolor, finalmente entendí que me gusta, que quizá me enamoré, entendí que en él encontré lo que buscaba de hace mucho tiempo, no se si ese algo que es para siempre, sino que ese algo que era para mi presente. No quise arrancarme de mis sentimientos. Acepté que aún lo quería. Y creo que me hizo bien. La verdad es que creo que tratar de evadir la realidad no es bueno. Al final, llega un punto en el que la realidad golpeará tu cara y te dolerá. Por eso prefiero y preferí, aceptar la verdad en ese momento. Cuando se cumplieron 25 días sin verlo, nos juntamos, "como amigos"... Y ya había entrado a mi cuarta semana, y aún así, verlo no me dolió. La verdad, lo pasamos muy bien! Fue una gran noche, no hubo besos ni abrazos ni cosas de coqueteo. Quizá porque en mi mente yo estaba muy enfocada en que solo eramos amigos, y pese a que él usó la polera que yo le regalé para navidad, y pese a que durante la película me recordó que su cumpleaños estaba por venir, y pese a que me pidió un vaso de agua sin hielo, pese a todos sus esfuerzos por recordarme que él me conoce bien, pese a todo ello, no sufrí. Volví a casa a las 2 am, y no dolió. Acepté con calma que lo quiero, que pese a no verlo por largo tiempo ni saber de él, sigo disfrutando de las mismas cosas, sigo queriendo nadar en su mirada, sigo admirando su forma de ver la vida, sigo enloquecida por su arrogante y dulce actitud, sigo anclada en la forma en que mira... Han sido semanas complicadas, pero concluyo que el amor no duele. Solo está en cada uno la decisión de aceptar el dolor de la forma correspondiente. Yo, acepte el dolor como un desafió y una gran oportunidad para crecer y seguir adelante. Por esto, luego de 28 días, decidí caminar por esos lugares marcados de nuestras pisadas, decidí escuchar aquella canción que puso para mi en el bar, decidí tomar la fotografía que él tomó por primera vez conmigo, decidí sentarme y detenerme en todos aquellos lugares que vieron nuestros labios abrazados, decidí congelar en fotografías la misma puesta de sol que disfrutamos juntos, decidí revivir cada uno de los momentos marcados de él, pero esta vez, sin él. Esta vez fueron los lugares y momentos solo conmigo. De esa forma, ahora ellos pueden estar llenos solo de mi. 














20 feb 2017

Será que...?

Y solo me pregunto si yo cruzaré por tu mente en algún momento del día, pues tú, pasas por mi mente todo el tiempo... Y luego de 25 días sin verte, aún no entiendo por qué mi corazón sigue latiendo de la misma forma. Y es que aún no me explico cómo es que después de tanta magia, tanta felicidad, tanta realidad, todo puede terminar en una restringida amistad. Cómo es posible que cuando dos personas se desean, terminen creando limites entre ellos... Y esta historia es algo así.

Hay una gran tormenta de invierno frente a mi. Estoy sentada en el suelo mirando la ventana que da hacia la bahía. A mi costado derecho la chimenea sigue prendida y sus llamas reflejan directo en la botella de chardonnay a medio llenar... Luego de tres copas de vino, mi mirada se detiene en la ventana y en la vista que ella me regala... Está frente a mi, imponente y aterrador, el puente que une nuestras tierras, el mismo que unió nuestros caminos que se encontraron con un beso bajo la luna invernal de noviembre... Y esa es toda la historia. Estás en cada recuerdo, en mi canción favorita, en mi lugar secreto más recorrido, en mi suspiro a media noche, en el espacio que se estaciona mi auto, en el amanecer sobre el puente, en el sol de las mañanas, en la luna que me acompaña por las noches. Estás. Estás en todo lo que me rodea, estas insistente recostado a mi costado de mi cama, estas en el aroma de mis sabanas, estas en la rotura de mi ropa interior, estás en las fotos que guardo en mi computadora, estás en la sonrisa de placer y el grito de deseo, estás en mi bar, en mi mesa de pool, en mi cerveza favorita, en mi vaso de agua sin hielo, en mi auto sin calefacción, en mi ruta de senderismo preferido... Estas en cada rincón de mi piel, en cada deseo inesperado y en cada pasión hilarante desatada en mis sueños.
Será que esta pausa es necesaria? Será que ser sólo amigos es lo que necesitamos? Será que después de un tiempo yo pueda olvidar toda la pasión que tú desatabas en mi? Será que en algún maldito momento del día pueda mirar por esta ventana hacia ese puente y no recordarte? Será que algún día, frente a mi espejo, pueda desnudarme con tranquilidad sin necesidad de tener tus manos en mi piel? Será que algún día pueda escuchar esa canción sin romper en lágrimas simplemente porque me recuerda cuando me defendiste en aquél bar? Será que algún día pueda volver a sentir el calor de tus besos? Será que algún día nuestra piel sea una sola bajo las sábanas cálidas de tu cama en una noche de lluvia? Será que algún día pueda no recordar cuánto te extraño y cuánto deseo tus besos y tu mirada? Será que algún día pueda pararme frente a ti, y poder mirarte a los ojos de la misma forma como siempre lo he hecho, con deseo, pasión, respeto y orgullo por lo que eres, por lo que das, por lo que me haces sentir. Simplemente espero que nunca llegue el día en el que parada frente a ti, te vea como a uno más, como a un conocido, como a un alguien que ya no es presente, que ya no enciende, que ya no golpea en mis ojos, como a un alguien que ya no es.
Simplemente te quiero.

30 ene 2017

Carta para un idiota

Hola, cómo estás? Espero que bien… aunque siendo sincera, en realidad no espero que lo estés. Con esto no quiero decir que espero que estés mal, pero luego de tratar de entender tu juego, y luego de entender que realmente solo estabas jugando, no me queda más que entender que una persona que “está bien” no puede actuar de esa manera. Tengo un gran nudo en mi garganta y no sé ni siquiera porqué te estoy escribiendo. Bueno, sencillamente hay algunas cosas que necesito decirte, pero mi maldita bondad, sencillez, y genuinidad, me impiden expresarme cuando estoy frente a ti. No quiero que te sientas más importante de lo que eres, porque en realidad, no eres nada de lo que yo creía.
Quiero ser valiente y poder decirte qué pasa. Y la mejor manera de decirtelo es repitiendote tus mismas palabras… dime qué opinas luego de leer esto:
“Eres la última persona en el mundo a la que quiero herir…” Espera, dime algo, pensabas en eso mientras seguías adelante con tu juego de seducción, solo para tratar de impresionarme y creer que tú eras alguien que finalmente no era.? Pues bien, déjame decirte algo, sí te resultó. Como una estúpida ingenua te creí. Creí todas tus miradas, esas tres miradas que un día definí. Creí que sentías orgullo por mi, creí que querías comerme a besos cuando me mirabas. Creí que tus caricias acompañadas de tus palabras diciéndome lo suave que es mi piel, eran reales. Creí en sonrisa… creí que eras feliz conmigo y que disfrutabas de mi sarcasmo, de mi dulzura, de mi aventura forma de vivir la vida, buscando siempre hacer planes. Creí que cuando me decías que eras afortunado, realmente lo sentías… Creí algún día iríamos a hacer ski o snowboard juntos. Creí que era tu ángel caído del cielo… Creí que tú eras mi estrella fugaz. Creí en ti.
Recuerdas esa vez que dijiste que no sabías qué habría pasado si hubieras decidido no llegar a nuestra primera cita porque no logramos encontrarnos en una hora? Recuerdas que dijiste que no te arrepentías de haber decidido quedarte?  Recuerdas que dijiste que eras el hombre más afortunado por haberme encontrado?
Quiero que sepas que creí en tí... Creí como una tonta cuando me dijiste que tú me habías encontrado y que eras el más afortunado por haber encontrado alguien como yo. Creí como una tonta cuando esa vez que ibamos en mi auto a ver el atardecer en Stinson Beach, cruzando los bosques en Bolinas, mientras escuchabamos pearl jam, me miraste atentamente mientras yo conducía cantando, y me dijiste que pensabas que las mujeres como yo no existían. Te creí. Creí tus besos. Creí tus abrazos. Creí tus mensajes. Creí tus risas. Creí tus sueños. Creí que disfrutabas de mi personalidad, de mis conversaciones, de mis sueños, de mis planes, de mis pensamientos, de mis temores, de mis anécdotas, de mis fantasías, incluso de mis sueños sexuales. Te creí.
Quiero simplemente que entiendas que tienes un océano de mujeres a las que les puedes decir que tienen lindo trasero, que huelen bien, que te gusta su cabello y sus ojos. Tienes un mar, un océano de mujeres para impresionarlas con tus palabras estúpidas, simplemente porque sientes que son difíciles de alcanzar y en realidad no eres capaz de ser tal cual eres por miedo a que ella no se impresione por ti. Tienes muchas mujeres para ser falso, no porque ellas sean malas mujeres, sino porque simplemente ellas buscan algo diferente a lo que buscamos nosotras. No las juzgo, solo las separo. Ellas, disfrutaran de una noche salvaje de sexo contigo, de una atrevida aventura, de algún improvisado viaje. Serán quizá mucho más divertidas que yo, mucho, mucho, mucho, más sensuales y atractivas que yo. Serán mucho más deliciosas para mirar que yo. Y está bien. Pero si las tienes a ellas, para qué tienes que ir en busca de las que no somos así? Por qué tienes que ir en busca de las que estamos evitando eso? no porque sea malo, sino porque simplemente no es nuestro estilo. Por qué? Simplemente recuerda que debes buscar a la chica que nunca te pregunte cual es el sueño de tu vida, o si prefieres los perros o los gatos, el vino o la cerveza, la nieve o la lluvia. Busca a la chica que no se interese en tus gustos. Busca a la chica con la que no pasarás una noche bajo la luna besándote mientras tú aseguras que tienes miedo, mientras ella solo te recuerda  con sus besos que el miedo solo es pasajero y que es la peor cárcel en la que se puede vivir. Busca una chica con la que no habrán sarcasmos, una que no disfrute tu gusto musical, una que no se ría de tus chistes aburridos. Por favor, no busques a una chica que te pida otro beso, una que se detenga en cada color que hay en tu mirada, una que examine cada una de tus palabras al hablar, una que se paraliza cuando siente tu aroma, una que admira y respeta las metas que has logrado, una que ve en ti no solo una cama para una noche, sino una que te ve para más de una noche. Busca a una chica que no disfrute de tu timidez, una que no entienda lo importante que es para ti hacer feliz a las personas a tu alrededor. No busques a una chica con la que tu timidez se reduzca a sonrisas, besos y caricias...

Solo recuerda, A mujeres como yo, no necesitas llenarlas de flores, ni de chocolates, ni de salidas románticas, ni mucho menos llenarlas de elogios y palabrerías baratas que hablen de lo maravillosa y perfectas que son, no. A mujeres como yo, solo las impresiona una sola cosa: que tú sea real. Algo que simplemente tú no fuiste.

20 jun 2016

No soy esa chica

Quisiera tenerte frente a mi y que tu penetrante mirada se congele en la mía al decir estas palabras: Conmigo no.
Y bueno, ayer te tuve frente a mi, luego de una prolongada ausencia, en donde por la intención de saber de ti termine siendo la culpable de un mal entendido. Te tuve frente a mi luego de un baile eterno entre mis pensamientos y mis emociones que juntas, desencadenaron los más ilógicos razonamientos. Unas conclusiones cinematográficas que solo intentaban justificar tu ausencia, que yo, hasta hoy no logro entender. Aun recuerdo cuando te conocí. Apareciste como un rayo de sol en medio del amanecer, iluminando todo alrededor y aniquilando toda sombra existente. Aun recuerdo cuan nublado fue mi día hasta que te conocí. Hasta que tu arrogante caminar y tu fría mirada chocaron conmigo, con la ingenua chica que no va de hombre en hombre cada noche, la chica que se ríe de las cosas sencillas de la vida, la chica que no necesita emborracharse hasta olvidarse hasta de su nombre, la chica que aun confía y cree en el amor, la chica que puede tener la iniciativa, la chica que piensa y razona por sí misma, la chica con la que puedes tener una conversación normal, con la que encuentras tema, la chica con la que puedes encontrar diversión más allá del sexo. La chica con la que no debías meterte.
Y quisiera tenerte frente a mi para recordarte que tienes una fila enorme de chicas con las que pasar una noche de pasión y diversión (y que esta bien por cierto, no las critico ni las juzgo, es solo que simplemente yo no soy así). Chicas con las que con una conversación de 10 minutos serán suficientes para que la lleves a la cama. Quisiera tenerte frente a mi para recordarte que hay dos tipos de chicas en el mundo: las que van a la cama apenas te conocen y las que NO. Aquí no hay términos medio, no hay confusiones y mucho menos un gran enigma que resolver. Es más simple de lo que crees. Y si tan solo pudieras entender que en esa gran fila de mujeres no estoy yo,  de seguro todo seria diferente.
Quiero simplemente que entiendas que no juzgo tu forma de vivir ni de divertirte, ni tampoco la de las otras chicas, pero así como tu y ellas tienen la opción de disfrutar sus noches de esa forma, también hay las que tienen la libertad de  decidir cómo divertirse. Y si uso una falda corta, o si voy a un bar y tomo un par de copas  y grito como loca cuando juego billar, no significa necesariamente que te esté diciendo: Si llevame a la cama! Simplemente entiende que para una noche no estoy dispuesta, que no soy el tipo de chica que va a ir simplemente contigo a la cama después de un par de cervezas o un par de mensajes de textos. Tampoco soy la chica desafío. Aquella a la que te cuesta llevarla a la cama, la que finalmente se convierte en un “desafío” que comentas con tus amigos, desafío que es el resultado de tu insignificante y mediocre ego. Porque mientras más difícil es la chica, es más mayor el trabajo, por ende serás más hombre si la consigues.  Pues bien, sin juzgar tus intenciones -que en definitiva son tan válidas como las mías- solo quiero recordarte que para tu trabajo de auto-estima no busques chicas como yo.
Busca a las que nunca te preguntaran cual es el sueño de tu vida, o si prefieres los perros o los gatos, la que se interese en tus gustos,  o con la que no pasaras una noche bajo la luna hablando de historia, de películas, de miedos y superaciones, con la que no estarás en un auto por horas solo disfrutando de una buena conversación, con la que no entiende ni se reirá de tu sarcasmo, con la que si se preocupara de tu ausencia por más de una semana, simplemente porque sabe que tienes un trabajo peligroso y no saber de ti por más de siete días la hará pensar que quizá algo sucedió, no porque sea controladora sino porque le preocupas y quiere lo mejor para ti. Busca a esa chica, la que no disfrute de tu gusto musical, la que no se ría de las películas que has visto.
Busca a esa chica, porque de ellas hay muchas, pero por favor, no busques mas chicas como yo, no busques una que te pida otro beso, una que se detenga en cada color que hay en tu mirada, una que examine cada una de las palabras que usas al hablar, una que se paraliza cuando siente tu aroma, una que admira y respeta las metas que has logrado, una que ve en ti no solo una cama para una noche, sino una que te ve para más de una noche. Una que disfrute tu timidez, una que entienda tu odio por las personas, una con la que tu timidez se reduzca a sonrisas, besos y caricias. A una chica como ella, no la busques para una noche, no estamos disponibles, no pierdas el tiempo ni las energías, porque cuando te encuentres con una de ellas, no hallarás sabanas nocturnas. Así que no pierdas el tiempo, solo recuerda que no soy ese tipo de chica y así, te aseguro, que te ahorraras tiempo y dinero, y esto no solo me beneficiara a mi, también a ti.

*pd. Estoy escribiendo desde un computador norteamericano, sin tilde y sin una letra. Me ha sido difícil encontrar una forma de tildar ciertas palabras, espero me entiendan, pero necesitaba publicar esta entrada cuanto antes. Gracias :)

30 sept 2015

Para ti



Hola,
          No tengo ni una idea, ni un pensamiento, ni siquiera una mentira o algún drama exagerado para usar como excusa barata para poder acercarme a ti. Porque vale, qué va, no me interesa ni huevo hablarte… Pero las palabras –aún las más estúpidas- son la excusa perfecta para estar frente a ti, y observar como de a poco tu sonrisa se va dibujando en tu rostro, y que al compás de tu mirada, ni la física ni la matemática pueden impedir que ambas fuerzas de atracción sumen proporcionalmente tus reacciones fisiológicas a la distancia que recorren mis palabras hacia tus oídos, para que finalmente, la ecuación sea la distancia de los cuerpos es proporcional al deseo que se tienen el uno del otro. Y mira qué bien lo has hecho, si hasta lograste que terminara hablando de matemáticas, aun cuando las detesto, y de una manera bien feliz por lo demás. Y mientras las ciencias hacen su trabajo, yo te sigo observando, para que te quedes en mi memoria, para que te quedes en los espacios vacíos de mi mente, aquellos que me hacen suspirar a media noche bajo un cielo estrellado. Aquellos que he descubierto que existen gracias a tus sonrisas, y a tus instantes de observación-análisis que haces cuando te detienes a mirarme. Gracias a tus escapadas de ironías y sarcasmos a tono de “broma”, que me hacen mover la cabeza de un lado al otro tratando de entender cómo es que logras hacer que funcionen tan bien en mí. Gracias a tus constantes sacrificios de TIEMPO para escuchar mis delirantes y extremos dramas, que a veces solo existen en mi mente y no necesariamente en la realidad. Gracias a tu semántica bien utilizada, la que palabra por palabra me dice que nada ha sido escogido al azar, ni menos las has querido decir como resultado inoportuno del juego hormonal que contextualiza encuentros casuales, y es que es esa misma semántica la que eriza mi piel por completo, atrapando mi mirada en el centro de tus ojos. Solo gracias a todos estos retratos fotográficos de momentos hilarantes, es que reconozco que hay más de mí por conocer que no conocía hasta antes de ti.
En fin, cautiva. Esa es mi palabra en estos momentos, cautiva.  Y aunque aún no puedo identificar dónde es que queda mi voluntad en todo este juego conceptual, por ahora puedo reconocer que una pequeña parte de mí, es esclava por voluntad a tu –estúpida y sensual- sonrisa.
Y es que quisiera decirte que esa simbiosis que se provoca cuando tú y yo estamos juntos, es simple e insuperablemente excitante. Y bueno, con todo esto, no quiero que sientas que mis palabras son una patética –pero bonita- forma de decirte que me gustas, porque claro, aunque suene aún más exagerado, aún no puedo descifrar eso. Porque tampoco quiero decirte cómo es que mis latidos cambian cuando tu piel rosa la mía. O tampoco quiero que sepas que al mirarte una inefable lluvia de ideas colapsan mi sistema nervioso, para resultar en un solo concepto: felicidad. Tampoco quiero que sepas que quiero detenerme en tus ataques depresivos que llegan por lo menos una vez al mes, esos que te tiran a la cama cuando solo quieres dormir, y que dibujan en tu rostro más arrugas que abuelo de 100 años. Aquellos mismos ataques que nos hacen mover la lengua en conversas largas y deliciosas, sobre la vida, la felicidad, los sueños, el pasado, la historia, o simplemente nuestras vidas. Aquellos mismos ataques que agradezco, porque ellos me han mostrado lo maravillo que eres y lo insuperablemente brillante que puedes llegar a ser cuando te lo propones. Esos mismos ataques que nos han permitido mostrarnos tal cual somos, y que aun así, no han marcado distancia entre nosotros, al contrario, la acorta. Distancia que a veces ha sido física, y que ha desaparecido fugazmente cuando tus brazos me toman por completo, para quedarnos suspendidos en el tiempo-espacio de los cálidos respiros. Ataques que finalmente solo buscan caricias y abrazos, porque no creo –y no quiero- estar dispuesta a limitarme cuando te abrace, porque la próxima vez que me abraces quiero seguir sintiendo que soy tuya, pero que ambos seguimos siendo los mismos. Insisto que no quiero decirte nada con lo que puedas mal interpretarme. Porque esta vez no soy un saco de emociones irracionales y pasionales, una quinceañera con mariposas en la barriga que se paraliza cuando escucha tu voz. No, esa no soy yo. Esta vez el vaso se ha llenado de experiencias suficientes para entender que no se trata de quien mueve tu piso, sino de quién se detiene contigo sobre el mismo piso inmóvil de experiencia, fuerza, pasión e inteligencia. Recuerda, esa no soy yo. Tampoco soy esa que siente que su vida tiene sentido ahora que lo encuentras a él, sino más bien, que tu vida siga en el mismo sentido que antes de que lo conocieras, porque entiendes que dos son mejor que uno. Porque ahora sabes que las personas son falibles, incluso tú misma, y que por ello necesitas estar bien contigo misma para poder estar bien para otro. Entiendes que tampoco se trata de estar completa ahora que ha llegado él, porque sabes, por experiencia, que la plenitud se alcanza cuando das y no cuando recibes, porque luego de todas las veces que has estado sola, has entendido que han sido suficientes para enseñarte que no hay nada mejor que estar completo de ti mismo, y que eso, a la larga, resulta en dos vidas completas que caminan y trabajan paralelamente, respetando sus diferencias para valorarlas y aprender de ellas. Por esto, no quiero decirte todas esas brillantes y románticas palabras que son verdaderas lisonjas fugaces, que duran un suspiro. Quiero simplemente decirte que quiero ser feliz contigo, y que tú lo seas conmigo.

11 nov 2014

EL DOLOR DE LO COTIDIANO




“Aún lo amo”. Pensaba mientras seguía el habitual camino a casa. Desde donde venga y hacia donde vaya, el camino es siempre el mismo. Ese gatito sobre aquel auto, ese perrito negro que camina como bailando sobre una pista de baile, las sonrisas de los vecinos, las callecitas limpias, las nubes algodonadas y todo el aire fresco que abraza delicadamente…
(Suspiro...) Hasta que llego a ese bendito punto impregnado de ti y de mi, de nosotros, ese mismo espacio en donde chocan velozmente mis pensamientos y mis recuerdos, ese lugar que irremediablemente  estrella todo dejando a más de un herido. En ese punto, todo cambia, absolutamente todo, el aire es más tibio, mis pasos son más lentos, el sol brilla de forma escandalosa, y la eternidad hace una pausa, una pausa de color y dolor. Allí, paso a paso retrato uno por uno los momentos, en ese pequeño instante incluso soy cual reproductor de películas, capaz de retroceder y adelantar la cinta e incluso de poner pausa. Ese acto irreversible eterno se desata cada vez que cruzo esa esquinita frente a mi casa. Inconscientemente mis pasos siguen ese baile, y una sonrisa se dibuja en mi rostro, al compás del corazón mis pensamientos comienzan a buscar esos mismos ojos, esos mismos labios, esos mismos aromas, esos mismos malditos momentos que día tras día me acompañaban camino a casa. Las manos sudadas, los latidos a mil por hora, el sonido de la respiración y los ojos detenidos en la infinidad del horizonte frente a mí me paralizan. Y con la piel erizada miro mis pies, estoy detenida, sin moverme, sin respirar, y alzando la vista hacia el cielo, miro a mi alrededor y me doy cuenta que estoy sola, que esos pensamientos no buscaban recuerdos ni momentos, no buscaban sonrisas ni besos, ni siquiera me buscaban a mí, simplemente lo buscaban a él. Y tu mente reafirma eso que no has podido asumir en años, eso que tu corazón busca pero que tú ocultas con mil momentos y aventuras nuevas, eso que tapas con actividades deportivas y sociales, eso que evitas cada vez que escuchas esa canción, eso que simplemente sabes que existe pero no quieres ni detenerte a pensar en ello, porque al final, tú y yo sabemos que solo existe uno, y que por más que pase el tiempo, y que por más que vivas grandes y maravillosos momentos de amor y locura delirante, sabes que sólo existe uno, solo existe él, “the only one”, que pueden venir a despertarte mil sonrisas, pero ninguna tan brillante como la de él, pues sabes que solo ante una sonrisa tus palabras se vuelven silencio, y tus ojos permanecen quietos e inmóviles, y eres capaz de pensar antes de hablar, de sonreír y reír… Pero finalmente se vuelve parte de ti